viernes, 24 de octubre de 2008

Recurso de amparo, el nuevo deporte nacional



El reciente episodio del intento de acabar con la construcción del Estadio Nacional patrocinado por el gobierno de China, por parte de un “grupo de eminentes ciudadanos”, ha hecho saltar las alarmas entre la ciudadanía respecto de lo fácil –y barato– que es echar por tierra cualquier proyecto en este país. Para ello solo hace falta presentar un recurso de amparo ante la Sala Constitucional o Sala IV.

No obstante, este dichosamente fallido episodio no es, ni mucho menos, un tema excepcional o que requiera la concurrencia de un “grupo de eminentes ciudadanos”.

Más bien, la presentación de recursos de amparo por cualquier motivo, especialmente para detener la ejecución de algún proyecto que molesta a alguien, se está convirtiendo en una suerte de deporte nacional.

Hace unas semanas, un conocido que se encuentra en los estertores de su carrera universitaria de Derecho en la UCR, me comentaba que, con motivo del desarrollo del proyecto de trabajo comunal, obligatorio para graduarse, se dirigió a conocer las actividades de un grupo de estudiantes organizados para tal fin. Entre consignas bolivarianas, los jóvenes desvelaron que su dedicación comunal se dirige a ayudar a diversas comunidades a presentar recursos de amparo con el fin de paralizar proyectos de inversión en el entorno de aquellas.

Desde desarrollos inmobiliarios a plantaciones de piña, pasando por proyectos turísticos –¡qué gran enemigo de las comunidades es el turismo!–, la dedicación comunitaria de nuestros jóvenes en ciernes de ser licenciados universitarios consiste en el asedio a la iniciativa empresarial. Todo bajo sede y amparo de la intocable Academia, cuya autonomía me imagino que impide la sustanciación de cualquier intento por evitar este tipo de actividades, rayanas, a todas luces, con el terrorismo legal que tan fervientemente defienden los enemigos de las mayorías democráticas.

Este asunto demuestra dos cosas. La primera es que, si un grupo, no ya de “eminentes ciudadanos”, sino de mentes en proceso de maduración, jaleadas desde los púlpitos de la pseudointelectualidad de izquierdas de este país, puede paralizar proyectos a punta de recursos de amparo, ¿qué no podrá hacer un abogado con cierto bagaje profesional en materia constitucional?

La segunda y más importante es la gratuidad, o falta de responsabilidad, asociada a la presentación de recursos de amparo “por deporte”. Esa es la clave del asunto. Para paralizar un proyecto de 72 millones de dólares, como es el Estadio Nacional, el “grupo de eminentes ciudadanos” solo necesitaron escribir una cuantas líneas –probablemente tengan el machote y solo haya que sustituir Acueducto Sardinal por Estadio Nacional, por ejemplo– en un procesador de texto.

Por fortuna, en este caso, el atraso del proyecto ha sido tan solo de unos días, pero esta no es la tónica general, sobre todo dado el atasco que la Sala IV tiene merced a esta nueva moda de presentar recursos de amparo para todo. ¿Cuál hubiese sido el costo económico de tener durante meses o años paralizada esta construcción? Voy más allá, ¿quién se hubiese hecho cargo de ese costo una vez que el tribunal competente hubiese dictaminado? Mucho me temo que los “eminentes ciudadanos” que presentaron el recurso, no. ¿No sería razonable que los reclamantes tuviesen, como mínimo, que responder económicamente por el posible daño causado?

De otra forma, aquí el único que corre algún riesgo con un recurso de amparo es el demandado. El demandante, tenga o no razón, se dilucide el asunto a su favor o en su contra, no tiene absolutamente nada que perder. Así cualquiera.

Publicado en La Nación de Costa Rica el 22 de octubre.

8 comentarios:

Edward Amado, squire dijo...

Que curiosa situación, ciertamente. De todas formar, el hacer al demandante responabilizarse de los daños causados... podría ser un handicap dificil de superar para aquellos que quisiesen recurrir de forma lógica y con causa justificada. Este tipo de cosas son siempre muy complejas...

Ventimiglia dijo...

Si el procedimiento en sí de la paralización inmediata puede ser cuestionable en los más de los casos, el uso que se plantea del mismo es, desde luego, de una manifiesta falta de elegancia por quien abusa de él. Porque una cosa es usar y otra abusar. Dos letritas de nada y una diferencia abismal.

Pakithor dijo...

Como digo en la columna, el tema es que esto se ha convertido en un "deporte nacional". Imaginaos que se puede parar un proyecto durante años y, si al final se declara fuera de lugar el recurso, nadie paga las consecuencias. Es totalmente gratis.

Gracias por aportar.

Sol dijo...

Pues tienes razón, quien asume los gastos de paralizar un poyecto..y lo peor es que a .lo mejor hay gente que asume que le van a hacer pagar la paralización de un proyecto (porque sabe de antemano que no tiene razón) pero que este parón le reporta beneficios mayores que las costas de penalización..Puede ser una estrategia, esperando una recalificación contigua..yo que sé, complicado

Wannabe A dijo...

Hola es la primera vez que me creo que tengo algo para comentarte. Respecto a la paralización de proyectos empresariales por parte de comunidades afectadas, en mi opinión quizás hay que ver las cosas con una perspectiva global, que desde la distancia, desde España, no la tengo. Aquí la economía se ha basado durante muchos años basicamente en la construcción, que por supuesto implica necesariamente destrucción. Destruccion de parajes naturales irrecuperables (playas especialmente) o conjuntos urbanos como pueblos antiguos o barrios pintorescos pero pobres de grandes ciudades. Quizás en algunos casos hubiera sido mejor conservar y construir menos, porque eso tendría mas valor, incluso económico. Por supuesto todo eso hay que verlo con una visión global. Pero no hay que despreciar la voz de las comunidades locales afectadas solo porque ellas "no estén en la onda económica".
Un saludo, y felicidades por tu estupendo blog.

Pakithor dijo...

Sol, si que has complicado la cosa. Aquí no se llega a tanto, simplemente es por joder o por frenar el desarrollo que en estos países se lleva mucho, aunque parezca mentira.

Wannabe,

Bienvenido y gracias por tu felicitación. Precisamente hace dos días surgió un caso en el que se ha paralizado la puesta en marcha de una mina gracias a un bendito recurso de amparo. El motivo ha sido la tala de unos árboles. ¿Sabes lo que dice la comunidad?. Que prefiere la mina porque les va a reportar unos 1.700 empleos entre directos e indirectos y que los ecologistas nunca se han acordado de ellos hasta ahora.

Saludos y gracias.

Dorn dijo...

desde que existe el recurso de amparo en mi país no procede la justicia.

Wannabe A dijo...

Hay un video de youtube muy divertido que explica muy bien la crisis de las hipotecas subprime:

http://es.youtube.com/watch?v=tILXXYMuVBU0