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martes, 26 de octubre de 2021

Señoronas de la izquierda caviar


A la izquierda española siempre le han gustado las divas, las señoronas de cliché recién peinadas, maquilladas, vestiditas en plan niñas bien, pero gritonas, reivindicativas, feministas de postal y femeninas como la que más. Ahora estrenan nueva musa, transmutada en portada de revista, pero no de Mundo obrero -el pasquín de su partido-, sino del Vogue. La izquierda española siempre ha sido muy de señoras bien vestidas, con clase, pero no clase obrera, claro. Lo decía siempre Umbral, el falso comunista que nunca levantó un dedo contra el franquismo, hasta que murió Franco, tan aficionado a las marquesas que reunían en casa a los intelectuales y los curas rojillos allá por los setenta. Cenas por todo lo alto con servicio uniformado, pero muy de izquierdas, claro.

 

Ya con José Luís Rodríguez tuvimos una nutrida representación de este espécimen, encabeza por María Tersa Fernández de la Vega, que se hizo un extreme make over, nada más poner un pie fuera de la Moncloa. Posaron en el Vogue para celebrar el gabinete del 50 por ciento, que suena a descuento, pero las rebajas llegaron después y con violencia: 8 años de crisis económica. Luego vendría la diva/tía del Harper´s Bazaar, transmutada en ministra de algo por exigencia del líder espiritual de la cosa, hoy juguete roto de una época que dejará mucha miseria en España.

 


Todas estas señoronas ya se han bajado de la pancarta, apalancadas en el poder, no salen a la calle desde aquel siniestro 8 de marzo de 2020, cuando se pusieron a repartir carnés de feminismo y Covid por las calles de Madrid. Eso sí, con los chóferes y los guardaespaldas oficiales esperando para llevarlas al ágape de turno o al pisazo en el barrio Salamanca, ni hablar del chalé en Galapagar. 

 

La cuestión es que la izquierda ha descubierto una musa nueva, Yolanda Díaz. Quién la ha visto y quién la ve. Una señorona que ya se muda a Madrid, en vista de que esto de la reivindicación social a favor de los menesterosos -pero lejos de ellos-, da para un ático céntrico y colegio de pago para el niño, no vaya a ser que se mezcle con la canalla de extrarradio, ni siquiera a Irene se le ocurriría. Ahora a capitalizar portadas a costa del peluquero y el maquillador del ministerio, amén de las facturas en vestuario a cuenta del erario público, eso da para Harper´s Bazaar, porque los reportajes en páginas interiores de El País Semanal no interesan si no hay elecciones cerca. ¡Qué tiempos aquellos en los que íbamos a las rebajas de Lefties


 

Esta izquierda caviar que acuñó el término cayetanos en referencia a Cayetana Álvarez de Toledo, para ningunear los modos elegantes y directos de la desfenestrada política de derechas, ahora se deshace en elogios con la nueva y rutilante estrella del bando bueno, con su pelo teñido, sus vestidos de Uterque y sin dar un paso por Madrid sin que la lleve el chófer. La diferencia es que los yolandos no llevan pulseras con la bandera de España, sino pegatinas de la republicana.

viernes, 6 de noviembre de 2009

El aborto, ese gran desconocido


Imagino que muchos de nosotros tenemos una idea predefinida acerca del perfil de las mujeres que abortan en nuestro país. Yo la tenía. Pero en plena polémica sobre la modificación de la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo -¡tremendo eufemismo!- se me ocurrió leer un informe que publica el Ministerio de Salud en el que aparecen las estadísticas del aborto en España. Algunas son muy significativas, al menos para desmontar mi apriorismo acerca de este asunto.

En torno al 63 por ciento de las mujeres que abortan están empleadas o perciben una pensión. Más del 50 por ciento de las que abortaron en 2008 tienen al menos un hijo. Tiene guasa el detalle del epígrafe: "Número de hijos que viven actualmente". A lo mejor es porque un 33 por ciento ya habían abortado antes, algunas cinco o más veces, el 0,70 por ciento. Sin estudios un 3 por ciento, mientras que las universitarias alcanzan el 14 por ciento. Un 24 por ciento están casadas, aunque sólo un 13 por ciento declaran no tener pareja.

El 88 por ciento de los abortos se practicaron antes de la semana 13 de embarazo. Mientras que hubo un 12 por ciento que se produjeron a partir de la semana 13 que parece ser la frontera científica de la humanidad. Traducido en números unos 14.000 fetos fueron eliminados cuando, según la Ministra de Igual da, ya eran seres humanos. El 97 por ciento de los abortos se realizaron para "preservar la salud de la madre".

Casi el 90 por ciento se practicaron en centros privados. Un 45 por ciento de la que abortaron tenían nacionalidad española. En 10 años, España ha pasado de 6,52 abortos por cada 1.000 mujeres a 11.78. Desde que gobierna Rodríguez Zapatero se ha incrementado un 36 por ciento el número de abortos, de 85.000 a 116.000.

Esos datos pueden no significar nada. Para mi dicen mucho. Yo soy partidario del aborto. Desde que leí el libro Freakonomics me convencí de que es mejor para la sociedad que determinados individuos no tengan hijos. Ahora bien, considero que el aborto es una decisión extrema para una mujer o una pareja. Para tomar esa decisión seguramente pesan con fuerza argumentos económicos y no creo que deba obligarse a que una mujer tenga un hijo para luego entregarlo en adopción simplemente porque no tiene cómo mantenerlo.

A la luz de los datos, mucho me temo que el aborto se ha convertido en una suerte método anticonceptivo dado que está claro que, en España, practicarlo es libre. Por eso no me puedo creer esa vergonzosa excusa que lanzan desde el Gobierno afirmando que esta ley pretende evitar que una mujer o un médico puedan ser encarcelados por practicar un aborto. Entre otras cosas porque eso nunca ha sucedido. Pero más patética aún es la actitud de las Juventudes Socialistas que no se sonrojan cuando dicen que esta ley pretende que haya "cero abortos". ¿Desaparecería el consumo de marihuana si este fuese despenalizado?.

Si de verdad se quiere reducir el número de abortos lo que hay que hacer es orientar a las mujeres -o a las parejas- que tienen que tomar esa decisión. Apoyarlas psicológica y quizá económicamente, pero nunca industrializar el aborto como parece que es la tendencia que esta ley quiere consolidar.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Las fotos y la elegancia. Un comentario de urgencia.


Hace tiempo que sabemos, al menos en este blog, que a la familia Rodríguez Espinosa le gusta hacerse fotos con gente famosa. Sin embargo, ahora hemos conocido que esta afición no conoce límites.

Como si de la visita al Papa se tratase, los Rodríguez Espinosa se han ido a visitar a los Obama, los cuales, a la sazón, vienen a ser como los santos pontífices de la progresía mundial. Claro que a estos el viaje se lo hemos pagado entre todos, con nuestra ilimitada solidaridad impositiva. Lo que espero que no hayamos que tenido que pagar es el vestuario elegido para la ocasión por los vástagos -esta palabra no tiene femenino... por ahora- de nuestro amado líder.

Porque hay que tener mal gusto para dejar que las hijas de uno vayan vestidas de esa guisa en tan magna ocasión. Aunque yo puedo estar equivocado y lo lógico es que uno vaya al Vaticano y su hijo de 12 años vaya con la equipación oficial del Rayo Vallecano. "Es que el niño es muy fanático del equipo del barrio", le dice el padre de la criaturita a Benedicto XVI, que no se entera de nada y sonríe mientras le ordena a la guardia suiza que saquen a aquellos impresentables del Vaticano lo antes posible.

Algo así debió suceder en el Metropolitan. Los Obama sonreían, quizá demasiado, mientras les hacían la foto con las niñas del presidente de... ¿Transilvania?. La verdad es que la cosa tiene poca gracia. ¿Qué imagen proyectamos como país si las hijas de nuestro máximo mandatario van vestidas como fantoches en un acto oficial?. ¿Acaso se puede confundir lo público y lo privado hasta el punto de hacernos creer que esta foto puede considerarse "normal"?. Y por continuar con las grandes incógnitas, ¿por qué Sonsoles eligió también el negro?, ¿por qué no lo acompañó con unos implantes de pelo largo liso con mechón blanco incluido para redondear el total look Adams que parecía ser la intención de los Rodríguez Espinosa?.

Entre esto y la revelación cósmica, que diría la Pajín, con la que nos premió Rodríguez al afirmar que "la culpa de la crisis es del cambio climático", uno empieza a pensar que el vestuario de las niñas lo eligió el propio padre, previa ingestión de algún tipo de psicotrópico.


La foto es de aquí.

lunes, 25 de mayo de 2009

Los personajes y la elegancia: Belén Esteban


Hoy no les voy a contar las excelencias del estilo maruja del siglo XXI de la ex de Jesulín. Ni siquiera voy a comentar su vestido de Carolina Herrera -¿sabe doña Carolina que su prêt-a-pôrter ya lo usa hasta la Esteban?-, color hello kitty, como mandan los cánones de la temporada, mis queridas blogueras fashionistas. Creo que poner la palabra elegancia en la misma frase que Belén Esteban es un acto de heroicidad que yo no voy a perpetrar, a no ser que vaya precedida de perdida o de un rotundo no. Ya saben que a mi no me gustan los consensos.

A lo que voy es al grado de toxicidad, por no decir de descomposición, en el que se encuentra nuestra sociedad, cuando observo cómo personajes como este pueden manipular a los ciudadanos. La semana pasada, mientras intentaba glosar sobre mis gustos literarios, tenía encendido el televisor en el preciso instante en que entrevistaban a esta señora -fíjense en su insistencia en publicar ella sigue casada-. Acababa de celebrarse la primera comunión de su hija y el motivo de la entrevista era el encuentro con su anterior esposo, Jesulín de Ubrique.

Conforme avanzaba la rueda de preguntas de los habituales periodistas, iba dándome cuenta de cómo, esa señora con nariz de boxeador sonado, ojeras de yonqui y boca de rape, otrora máximo exponente de la horterada patria, se ha transfigurado en una madre coraje adorada por el público en general. Sí, estimado lector, una madre coraje en toda regla que nos relata cómo ha tenido que pagar ella el convite de la comunión de su hija, amén de lo digna que estuvo en su encuentro con el progenitor de la misma. No sé si este magno cambio de rumbo se debe a la necesidad de héroes que sufre mi país o a la capacidad de la interfecta para causar con su rencor personal la empatía de las masas consumidoras de este tipo de vanidades.

No crean que me importa mucho que el personal se enfervorice con este tipo de personajes, sino más bien con su facilidad para sustraerse de lo fundamental. Recordemos que esta señora, que ahora nos da lecciones televisivas de cómo sacar adelante a una hija ella sola, vive del cuento de su primer matrimonio, amén de la pensión alimenticia -no pequeña, por cierto- que su descubridor para la masa le tiene que pasar religiosamente todos los meses. A todas luces debiera ser ella la que le enviase al torero de Ubrique un porcentaje de todo lo que gana por ir aireando su vida y la de su antiguo marido, sobre la cual opina sin el menor atisbo de vergüenza.

No, no es que Belén Esteban sea la única que vive del cuento. España está llena de ex: maridos, mujeres, grandes hermanos, triunfitos y toda una pléyade de personas que, a falta de mayores capacidades profesionales y, por el momento, sin cabida en la política, ganan un buen dinero por contar su vida o la de los demás en televisión. Son toda una clase social emergente que nos ofrecen ese circo patético sin el cual muchas personas no pueden ya ni vivir, y no me refiero a los propios periodistas, cuyo nivel intelectual ha descendido a baremos sólo comparables con los de los seres vivos unicelulares, categoría aún pendiente de revisión por el Ministerio de Igualdad, Corte y Confección. A esa pujante clase pertenece la protagonista de hoy, con el agravante de querer contarnos que ella es una trabajadora incansable, cuyos denodados esfuerzos apenas le dan para celebrarle la primera comunión a su hija con un ambigú medianamente digno.

Una de dos, o esta señora maneja la propaganda personal mejor que el mismísimo Rodríguez Zapatero, o este país necesita una lobotomía colectiva. Aunque la verdad es que no sé si ambos supuestos son excluyentes.

miércoles, 29 de abril de 2009

Obama, Bruni y la familia Rodríguez. Una fotografía de la España de la pandereta


En la pasada campaña electoral ya vimos cómo el PSOE tiraba de su infinita lista de “intelectuales de la izquierda” para lanzar un video apoyando la candidatura de Rodríguez Zapatero. Desde la nueva líder intelectual del “movimiento”, Pilar Bardem, a la cual casi premian poniéndole su nombre a una calle de Sevilla, hasta los comunistas de toda la vida como Pilar Cuesta y Víctor Manuel Sánchez, Ana Belén y Víctor Manuel para los no iniciados.

En esta ocasión, no sabemos si porque no los han llamado o porque muchos no se quieren señalar demasiado, no vaya a ser que en menos de un año cambien las tornas, la estrella rutilante de la campaña electoral no es otro que el mismísimo presidente de los EE UU, Barack Obama. El nuevo amigo de Rodríguez se ha convertido, por arte de magia audiovisual, en el máximo baluarte de un PSOE a la deriva.

Y es que ZP quiere ser como Obama. Su amigo del alma, con el que apenas ha compartido unos minutos en cuatro cumbres. Un amigo que no nos llama para las reuniones del G20, pero que habla muy bien de nuestro AVE y de lo maravilloso que es el jamón de Guijuelo y el lechazo. ¡Ah no!, ese es otro negro, es el de CSI que, como Obama, también hace campaña interna, pero para promocionar Castilla León.

Sonsoles Espinosa, la esposa de ZP, que no la primera dama, también quiere darse su pequeño baño de internacionalidad mediática. Por eso ha invitado a Carla Bruni a almorzar. Algo insólito en los viajes de los jefes de estado, aunque imaginamos que será una nueva costumbre de los actuales moradores de Moncloa y mañana la invitada será Lina Moreno, esposa del presidente colombiano Alvaro Uribe.

La verdad es que no creo que a la esposa de Uribe le vayamos a dar los españoles el mismo seguimiento que le hemos dado a los modelitos de la Bruni. Como tampoco veo a Sonsoles almorzando con la primera dama de Colombia. Porque las primeras damas de Latinoamérica a la esposa de ZP le importan un pimiento, como demostró en la Cumbre Iberoamericana de Salamanca. A Sonsoles le interesa hacerse la foto con la Bruni tanto como a su marido hacérsela con Obama. Lo demás son obligaciones del cargo, como dejó bien claro a los presentes en aquella cumbre.

Y así vamos forjando nuestra fama de país de pandereta. Nos engrandecemos como papanatas universales que hacen la ola a una señora y cuya intelectualidad pelea por verla de cerca en la cena oficial de La Zarzuela. Lo cual es bastante normal cuando el presidente del Gobierno da codazos por fotografiarse con Obama y su esposa con Carla Bruni. Hasta Curro Romero faltó a la "Noche del pescaito" en Sevilla para ver a la Bruni de cerca.