viernes, 7 de noviembre de 2008

El obamismo mesiánico y la elegancia


La algarabía mundial a cuenta de la elección de Barack Hussein Obama se me antoja un tanto exagerada. Los motivos son varios. El fundamental es lo previsible del tema. Aunque tras los traspiés de Al Gore y John Kerry en los dos últimos comicios presidenciales el personal estuviese inquieto, lo cierto es que, en esta ocasión, era muy difícil para McCain repetir nuevamente el milagro republicano de George W. Bush. Las encuestas, aunque fallaron un poco finalmente si observamos los resultados del denominado “voto popular”, esta vez apostaron por el ganador correcto.

Igualmente exageradas me parecen todas esas algaradas políticamente correctas acerca de la raza del que será nuevo presidente de los EE UU. Primero porque Obama no es precisamente el negro de antepasados traídos como esclavos desde África, que fueron explotados en las plantaciones de algodón sureñas y luego tuvieron que aguantar décadas de segregación racial. A este señor lo negro le viene de una acomodada familia keniata –en Kenia hace medio siglo de esas había aún menos que hoy- que envió a su hijo a estudiar a los EE UU. En otras palabras, lo de la segregación se lo han contado o lo ha leído en los libros, así que lo del espíritu de Martin Luther King no es más que una fábula para vender periódicos, oiga.

Segundo porque en una sociedad tan diversa y multicultural, palabras que usan con fruición los intelectuales de la progresía mundial, como la norteamericana, este tema no debería ser tan destacable. Que Obama haya ganado las elecciones presidenciales es un signo de absoluta normalidad, máxime cuando muchas alcaldías de ciudades importantes de los EE UU y algunas gobernaciones están en manos de latinos, hindúes, polacos o italianos.

Para mi lo realmente destacable no es el color de la piel de este señor, sino cómo un norteamericano prácticamente de segunda generación ha alcanzado la presidencia del país.

La otra gran exageración es el carácter mesiánico que se le está concediendo a la figura de Obama. Leyendo las declaraciones de los presidentes de un buen número de naciones, todos coinciden en lo mismo: su país va a mejorar las relaciones con los EE UU con la llegada a la Casa Blanca del negro. Por cierto que ahora lo de “negro” ya lo dice todo el mundo, así que estoy pensando en empezar a utilizar algún eufemismo para denominar al personal de esta raza. Desde Hugo Chávez, hasta el testaferro de Vladimir Putin –comprenda el amable lector que el nombre del interfecto mis neuronas han descartado memorizarlo-, pasando por el contentísimo José Luís Rodríguez, que sigue empeñado en ir a la reunión del G-20, sin darse cuenta que habría que denominarlo G-21 y entonces el feliz encuentro perdería mucho glamour.

A partir de ahora los EE UU no son ese país belicista, consumista, neoliberal, egoísta, explotador del medioambiente que nos habían vendido los líderes de opinión de la izquierda. No, ahora El Imperio del Mal Gusto –eso no dejará de serlo por muchos obamas que vengan- es un remanso de buenas intenciones, que liderará la lucha contra el cambio climático –eso lo he leído en un diario de gran tirada en España- y que se volcará en generar un nuevo Estado del Bienestar. Una nueva Europa pero con dinero, o sea.

Seamos sinceros. Obama ha ganado por dos cosas. Por supuesto por el hartazgo que Bush ha generado en propios y extraños. Aunque los extraños, los que no votan quiero decir, ya lo “echaron” en 2004 y gracias a la insistencia en darlo por muerto el pueblo norteamericano se reveló y lo dejó otros cuatro insoportables años. Pero ese cansancio antibushiano ha sido magistralmente explotado por la maquinaria mercadotécnica de Barack Obama. Ese ha sido el otro factor decisivo: la victoria de un esfuerzo de marketing electoral cifrado en 500 millones de dólares.

El equipo de Obama, apoyado hasta la saciedad por comprometidos directores, actores y artistas varios, ha logrado transmitir entre el votante americano la idea de que el negro significa el cambio o, como mínimo, el menos malo de los dos candidatos.

La masa adocenada se ha tragado un anzuelo que quizá sea cierto. Lo que no es verdad es que haya que echar las campanas al vuelo ni investir a este señor de Mesías del siglo XXI, eso sólo el tiempo y los hechos –para mí es un melón sin catar- lo dirán.

16 comentarios:

OC dijo...

Cuando ganó ZP en España le dije a M que lo que nos esperaba (en estos casos no soy optimista, y ya no espero nada de un gobierno socialista) y el me contesto: hay que darle un voto de confianza.

M ya le ha quitado el voto de confianza a ZP.

Con Obama quiero pensar como M, le quiero dar un voto de confianza, pero me he vuelto una descreida...

Un pais tan mal llevado, tan mal organizado, con tantas carencias, no puede arreglarse en cuatro años, Dios quiera que si, y lo espero con ganas, pero creo que en EEUU piensan en él como la panacea y se van a llevar un buen chasco...veremos.

Lo del G21 no puede ser, como bien dices: suena fatal...y por favor! que deje de mendigar ir, que ya siento vergüenza ajena!

VID dijo...

la de favores que se deben deber con una campaña valorada en tantos millones. hay que recuperar ahora la inversión ¿no?

Raquel Gratis total dijo...

Lo que tienen de verdad bueno los norteamericanos es una democracia en la que la alternancia de los dos principales partidos es un hecho. Y que al margen de filias y fobias, las políticas de ambos partidos no son tan diferentes.

Edward Amado, squire dijo...

El otro día un articulista del Daily Telegraph hablaba del efecto mesiánico de Obama y eldisgusto que mucha gente se va a llevar y aludía a un video de YouTube que apresuradamente me dispuse a ver.

Era una negra de mediana edad y clase social media baja que hablaba ante las cámaras respecto de las elecciones y decía "Espero que gane Obama porque... si gana... no me voy a tener que preocupar de pagar la gasolina del coche o la hipoteca... Él me ayudará". Creo que el video en cuestion, y por motivos obvios, ha sido sonado.

Gente como esta se va a sentir defraudada y engañada por el interfecto; por tro lado no me cabe en la cabeza esa forma de sumisión al estado, esperando que te lo solucione todo, cuando ni va a hacerlo ni debe hacerlo.

Beatriz dijo...

pakithor, ni una coma te quito. Asi lo veo yo tambien desde mi ignorante perspectiva del asunto.

Dorn dijo...

me tiene harta el asunto Obama, estoy comenzando a odiarlo más aún.

Satine dijo...

al menos cuando escuchamos a este hombre hablar no sentimos vergüenza ajena...como con George W Bush...saludines

Sol dijo...

Bueno, ya sabes, estoy de acuerdo al 100%.!!Pero me dan una envidia los americános!, el sentido de la patria que tienen.Es curioso que haya elegido a un JUDIO de vice presidente¿verdad?...a lo mejor es que se ha asesorado bien y sabe que va a tomatr decisiones en las que le conviene tener a alguien a quien echarla la culpa aunque este de acuerdisimo con él...a lo mejor es una chorrada de las mias y que la envidia me reconcome.Además este Vicepresidente judio es uno de los que en el partido democráta más criticó a Zetapé...

lola dijo...

Hola Paco,
tengo familia viviendo en U.S.A. me comentan que el problema de los americanos es que no les gusta que les toquen el bolsillo, Bush ha dejado al país en bancarrota, con Clinton, a pesar de la Lewinsky, hubo superávit y aunque no era un paraíso social, si habían muchas ayudas que la administración republicana cortó.
Creo que aunque Obama no haya sufrido en sus carnes la segregación, si es un éxito que un representante de las minorías llegue al poder, la América profunda sigue siendo racista, una cosa es que las leyes no permitan que la gente vaya quemando cruces por ahí, pero esas mismas leyes no pueden impedir que una buena mayoría siga pensando que existe una supremacía blanca.
Lo de mesiánico, prefiero no creerlo, nosotros tuvimos un mesías, el innombrable, y ya ves cómo terminó la cosa.
Sí creo que Obama, si el poder no lo corrompe, puede hacer cosas en el ámbito social, pero eso que dicen que va a repartir las tierras de los blancos para dárselas a los negros, esas son cosas que la gente se inventa. Ni tampoco le va a pagar la hipoteca a la gente.
Creo que se merece un margen de confianza.
Por cierto a las minorías también pertenecía Kennedy, era católico en un país mayoritariamente protestante, aunque claro, la familia Kennedy es inmensamente rica, y ya se sabe que no es lo mismo un católico pobre que uno rico como tampoco un protestante con dinero que uno que no lo tiene.
Poderoso caballero es Don Dinero, ya lo decía Quevedo.
Un saludo y que tengas una buena semana.
Mi hija viene de visita, así que no tendré mucho tiempo de visitar a los amigos.

Pakithor dijo...

Hola a todos,

Después de un breve periplo por la Gran Manzana, camino del cual escribí esta reflexión, quiero responder a vuestros amables comentarios, aunque lo voy a hacer de forma conjunta.

Lo primero que quiero decir es que no sólo le doy un margen de confianza a Obama, sino que yo mismo necesito creer que este hombre va a hacer un buen papel como presidente de la nación más poderosa del mundo.

Ahora bien su margen de maniobra no es demasiado grande y, por supuesto, como ya se ha dicho aquí no puede contentar a todos. Para empezar en su discurso de viernes dio unas líneas de lo que quiere hacer para reactivar la economía: bajar impuestos y proteger a la industria automovilística, básicamente. Lo de la seguridad social que tanto respaldo de ha generado, por tanto, lo veo lejos. Muy muy lejos.

Pero mi reflexión es mucho más sociológica que política o económica. En efecto, hay un clima de esperanza en los EE UU a raíz de esta victoria, pero las expectativas altas siempre generan dificultades para su satisfacción. No obstante, como otros han comentado aquí, los EE UU demuestran su grandeza por la forma de volcarse con el ganador, aunque no hayan votado por él.

Eso sí, le seguiremos la pista a este movimiento más mercadológico que real de rabiosa actualidad. Ayer leí a un analista norteamericano que comparaba el efecto Obama -incluso hablan de Generación O- con el de Kennedy. Ir con Obama puede ser una moda según la cual, en unos meses hasta un 70% de la población de los EE UU afirmará haber votado a Obama, aunque sólo lo hizo un 53%. Ojo al dato.

Cambiando de tema, ya tenemos G-21. Algunos hablan de "logro histórico", yo espero que el "logro" no se torne en "ridículo". Por cierto que Rodríguez prepara la cumbre con Botín y González, ¿por qué no invita a Cándido Méndez?.

Gracias por comentar.

Sölrac II dijo...

Estimadop Pakhitor,

En USA -esté quien esté- prevalecerá el "National Interest" como ha venido prevaleciendo desde la II Guerra Mundial. Esto implica pocos cambios en política externa:
- Dar más importancia al cambio climático aunque probablememnte no firmar Kyoto II.
- Asumir un papel más activo en las orgs. internacionales (poder blando).
- Intentar negociar un acuerdo entre Israel y Palestina.
- Retirada LENTA de Irak.
- Pedir más tropas de la comunidad internacional para la GUERRA de Afganistán.
- Continuará el gasto militar desmesurado (poder duro).
- Seguir presionando a Irán (económicamente... y tal vez militarmente en el futuro).
- Seguirán exigiendo un comercio mundial más abierto (ronda de Doha y sucesivas).
- Seguirán hablando de la promoción de la democracia en el mundo (aunque a nosotros nos suene a chirigota).
- Buenas relaciones con la India (asistencia nuclear) y puntos de fricción con Rusia y China.

En fin, por favor, no nos engañemos. No creo que Obama sea el salvador de nada, y menos en estos tiempos de crisis donde lo habitual es velar -especialmente- por los intereses nacionales de cada país y sus ciudadanos.

Un cordial saludo,

Carlos

Pakithor dijo...

Estimado Carlos,

En lo único que no coincidimos es en lo de la apertura comercial. La victoria de los demócratas en el Senado, los cuales están muy presionados por los sindicatos, va a suponer el bloqueo de diversos tratados de libre comercio. Los de Colombia y Perú algunos analistas ya los dan por muertos. Por otra parte ya Obama ha anunciado que va a proteger a la industria automovilística, lo cual va a representar un aumento del proteccionismo comercial.

Ese puede ser uno de los grandes problemas de Obama en materia económica. Si cierra fronteras a las importaciones para defender a los diferentes lobbies (sindicatos básicamente) que le van a presionar a él y a los senadores, entonces la recesión en el resto del mundo se va a hacer sentir más. Con lo cual, consecuentemente, a los propios EE UU esto les puede suponer un lastre para superar su crisis.

Saludos.

Sölrac II dijo...

Estimado Paco,

Concuerdo contigo hasta cierto punto, sobre todo teneiendo en cuenta que Obama quiere dar más poder a ls sindicatos USA (craso error). Obviamente tendrá que velar por la industria nacional pero no olvidemos que el comercio mundial beneficia claramente a USA.

Ayer se me olvidó un punto:
- Cierre de Guantánamo.

Saludos,
Carlos

Pakithor dijo...

Carlos,

En efecto, a los EE UU les sirve que haya más comercio mundial, pero hay quiénes no opinan lo mismo, como los sindicatos, los agricultores o los ecologistas. En Europa pasa lo mismo. Este es un tema apasionante del que habría mucho sobre lo que hablar. En realidad detrás de excusas sobre el medioambiente o la explotación infantil en el Tercer Mundo lo que se esconde es la defensa de la industria nacional y de determinados colectivos que no siempre son de trabajadores.

Saludos.

Sölrac II dijo...

Correcto. Solo hace falta ver por qué ha vuelto a fracasar la Ronda de Doha: se ponen de acuerdo en casi todos los capítulos pero cuando llegan a los asuntos agrícolas parece que ni la UE ni USA quieren dejar de subsidiar -ni quieren que entren productos extranjeros sin aranceles- con lo que todo se va al garete y vuelta a empezar...
Saludos cordiales,
Carlos

Fran dijo...

Si, te has ganado una nominación, para buscando tu Oscar