miércoles, 20 de junio de 2007

Los idiomas y la elegancia



No seré yo el que transite por los procelosos caminos de las definiciones de lo políticamente correcto o incorrecto en materia lingüística. Ahora bien, una vez más hemos de señalar aquellos comportamientos que, por más generalmente aceptados que parezcan, se alejan por completo del concepto de la elegancia. En este caso en materia de usos y costumbres en el vocabulario cotidiano y la utilización de idiomas.

Mi más tierna infancia laboral me dejó marcado por el empleo de determinados términos en inglés. Algo propio de la pertenencia al vasto ejército de una multinacional de origen estadounidense, pero es algo consustancial con el mundo de las finanzas. Hoy determinadas palabras dejan de tener sentido como tales –cuando no, carecen de una traducción decente- si no se escriben o pronuncian en inglés. “Leasing”, “factoring”, “confirming”, referidos a la banca, o “email”, “blog”, “post”, en esto del mundo virtual, son términos que prácticamente no tienen un equivalente en nuestra lengua materna. En algunas latitudes se empeñan en la traducción más o menos literal, con resultados bastante pobres. Cuando escuché por primera vez la literalidad “mercadeo”, en referencia a “marketing”, mi mente me transportó a esos zocos modernos en los que hay infinidad de puestos cuyos propietarios viajan de una localidad a otra, pensando un poco me di cuenta de que estaban hablando de otra cosa.

Pero esas traducciones literales tienen su razón cultural. Lo que no tiene justificación ninguna es el empleo de palabras o expresiones en inglés sin que exista una causa evidente y menos aún teniendo nuestro idioma una riqueza tan sólida como para tener que cambiar “lleno” por “full”. Mucho menos comprensible es encontrarse a dos personas cuya lengua materna es el español y viven en un país de habla hispana conversando total o parcialmente en inglés. Eso definitivamente no es nada elegante. Imagino que detrás de ese tipo de comportamientos no hay más que un fútil afán de demostrar la habilidad para comunicarse en otro idioma, lo cual no es más que síntoma de falta de seguridad y de cursilería. Ese debe ser el motivo por el que muchas veces uno tiene que escuchar una retahíla absurda en medio de una conversación en español: que los demás vean lo cosmopolita que es uno porque puede hilar una sentencia completa en otro idioma.

A mi no me interesa lo más mínimo si mi interlocutor es capaz de comunicarse a la perfección con cualquier hijo de la Gran Bretaña. Lo que pretendo es entenderlo y que me entienda en el idioma que heredamos de nuestros antepasados, incluyendo todas las aportaciones, más o menos afortunadas, que hemos recibido de la cultura anglosajona. Claro que yo puedo estar totalmente confundido y es mucho más elegante soltar cuatro palabras en inglés de vez en cuando, porque de ahí se desprende que el que las pronuncia tiene una vasta cultura internacional. Me alegro por los que así piensan, en el fondo no son más que víctimas de su propia ignorancia, es decir, ufanos en su comportamiento “bilingüe”.

Lo de hablar en inglés sin venir a cuento es una costumbre muy propia de los que quieren sentirse “personas de mundo”, sobre todo cuando en la televisión todos hablan en ese idioma y no necesitamos leer los subtítulos. En ocasiones la costumbre se vuelve obsesión y los hay que afirman sentirse “cómodos” empleando el lenguaje propio de la Commonwealth. A mi me ocurrió en cierta ocasión que un señor se dirigió a mi en inglés estando ambos en Costa Rica, porque seguramente pensó que, por mi aspecto, no debía ser yo hispanohablante. No salí de mi asombro. Aunque en el fondo lo que creo es que este tipo de personas están deseando practicar su “comodidad”, esto es, el idioma en el que se siente “cómodos”. ¡Qué poco tiene que ver la comodidad con la elegancia!.

A mi no me cabe la menor duda que, en muchas ocasiones, este tipo de cosmopolitas “espanglis” hablantes en realidad ocultan serias carencias para comunicarse en su propio idioma con cierto nivel. Estoy convencido de que los “elegantes” bilingües no son capaces de escribir más de cuatro líneas en español sin cometer una falta de ortografía. Ejemplos no me faltan, pero no quiero herir más sensibilidades.

8 comentarios:

fernando dijo...

Ah, para sustituir "blog" se puede usar "bitácora", para "email" usemos "correo electrónico", para "post" utilizemos "artículo".

En cuanto al "espanglis", es aberrante su uso.

Gonsaulo Magno dijo...

Sin duda la lengua más elegante de todas es el latín.

ev dijo...

Paco, aprendo mucho de tus escritos en este Blog. Es mas bien una forma de concientizarnos de ésta “elegancia perdida” o quizás nunca inculcada. Yo no hablo inglés. Y he de confesar que, peor aún, las pocas palabras que digo en inglés a veces las mezclo con “pachucadas” e incluso las distorsiono o las digo tal cual se escriben en inglés, con el objeto de hacer chiste, por supuesto cuando no hablo seriamente. (Pérdida total de elegancia) Algunas palabras las tomé incluso del “patuá” de un amigo de la universidad. Pero bien, una vez hecha mi confesión sin la cual no podría proseguir, estoy totalmente de acuerdo contigo en la falta de respeto y elegancia que se da ante una cultura utilizando mal su idioma y eso asumo no sucede solo en el caso de español-inglés sino que podría ampliarse a otros idiomas. No porque yo no hable inglés, (y felicitaciones a los que estudian idiomas es algo realmente importante), siempre he pensado que igualmente muestran respeto los extranjeros que buscan aprender nuestro idioma con tal de comunicarse con las poblaciones de habla hispana, es una muestra de respeto. El otro gran tema es el de la lengua pura y la apropiación de palabras de otros idiomas. Esto ha hecho como ya sabes, que en el idioma se pierdan palabras cada día por su desuso lastimosamente, y se adopten palabras más simples permutando las de otras lenguas. Sin embargo eso no desestima lo que cuestionas en cuanto a la fidelidad al idioma y el uso correcto del mismo que ha de tenerse.

Dexter dijo...

Pues yo soy de esos que saben inglés (bastante limitado, eso sí), pero no lo empleo nunca cuando hablo en español. Si hablo en español, pues no lo mezclo.

Eso sí, echo de menos alguna referencia en tu artículo a la responsabilidad de las instituciones. Teniendo en cuenta la de millones de euros que se destinan a comisiones bastante inútiles (véase la de la Memoria Histórica, polémicas políticas aparte), pues creo que estaría de más crear una comisión que se encargue de interpretar y difundir palabras en castellano equivalentes a los anglicismos, de tal manera que nuestra lengua no se vea tan sometida a la lengua de Shakespeare.

Un saludo

Ramón Villaplana dijo...

Estoy contigo Paco, es muy patético contemplar ciertas conversaciones, algunos van a acabar hablando en mensaje sms.

Pakithor dijo...

Muchas gracias por vuestos comentarios aquí y en el correo electrónico.

Fernando, a mi lo de "bitácora" no deja de sonarme a término naútico y además de obligada cumplimentación diaria. "Artículo" puede ser un buen sustituto de "post", pero en los foros no todo lo que se escribe son artículos, sino respuestas, comentarios, etc y están dentro de la acepción "post".

Eve, yo personalmente detesto el servilismo que muchos en este país demuestran hacia los que se niegan a aprender nuestra lengua, a pesar de llevar años viviendo aquí. Me refiero a los hispanohablantes que nos "bajamos los pantalones" y les hacemos ver que no es necesario que la aprendan ya nosotros aprendemos la de ellos, nos guste o no.

Saludos.

Anónimo dijo...

Hoy por ejemplo hablando contigo en vez de escribirte la palabra correcta en castellano „calentamiento global“ te lo escribi en ingles….uppps „global warming“!!! Y ahora que leo, tu articulo por no decir post (como siempre lo he dicho) que diré;...Estoy de acuerdo contigo en lo que te refieres a esa mezcla de lenguas donde seguimos utilizando palabras anglosajonas pudiendo usar palabras de nuestro propio idioma....yo por ejemplo pertenezco a este grupo no me considero 100% bilingüe, pero he sufrido las causas de la aculturación hay palabras que he olvidado en mi lengua y a veces tengo que hacer traducciones simultaneas (de un otro idioma a mi propia lengua materna) que vergüenza no?....no lo hago porque quiero sino porque soy una VICTIMA más...
Si lo importante es saber comunicarse efectivamente...esa mezcla de idiomas..no importaría, se a que te refieres en tu articulo...pero no creo que esto tenga un limite....eso es algo involuntario....muchas veces las personas lo hacen sin querer...simplemente porque para muchos es mucho más práctico...no creo que esto tenga que ver con complejos ni tampoco con falta de educación; de hecho si nos vamos al caso de Costa Rica hay personas que son muy educadas y que han estudiando en colegios bilingües y que conocen mejor el ingles que el español...asi que no son más que unas victimas de la aculturación que hemos sufrido talvez en los últimos 30 años....
Para aún español talvez es mucho fácil conservar su lengua materna...al fin y cabo viven en el país de donde el español tiene su origen, asi que no se puede comparar....las caracteristicas culturales españolas son mucho más fuertes.
America latina no es más que un continente lleno de diferentes culturas (europeos, negros,chinos, indios) hay seno influencias y tolerancias que han contribuido a esta condición.
Aunque no queramos nos vemos influenciados de una manera involuntaria....es algo forzado...no puedes imaginartelo porque no eres costarricense...talvez si tus hijas crecen algún día en C.R te lo explicarán y verás.... que a lo mejor serán algún día unas victimas más!!!!
Diana M

Pakithor dijo...

Diana,

Muy bueno tu comentario porque precisamente las "víctimas" son el motivo último de este espacio. Todos somos víctimas. Víctimas de los medios de comunicación que nos crea mitos y costumbres a seguir, de una sociedad sin principios que nos hace preponderar un idioma extranjero frente a nuestra lengua materna, etc.

Creo que todos debemos dejar de ser víctimas y poner nuestro propio grano de arena en la vida. Primero en nuestra vida personal y después, quizá, en los demás. Ser una "víctima" no exime de nada. Como se dice en derecho: "el desconocimiento de las leyes no faculta su incumplimiento".

Saludos y gracias.