jueves, 7 de junio de 2007

La elegancia ¿nace o se hace?


Esta pregunta aparentemente sencilla ha estado flotando en el ambiente desde que este blog empezó a dar sus primeros pasos virtuales. Su respuesta es mucho más compleja que su formulación, como seguramente los que se dignan a leer alguno de estos artículos completos habrá imaginado.

Se puede nacer en una muy buena cuna y ser muy agraciado por la diosa Afrodita, pero no por ello llegar a ser una persona elegante. Del mismo modo aquellos nacidos en un hogar humilde –o pobre- y además con un físico poco favorecedor no tienen cerradas las puertas de la elegancia. Existen más probabilidades de que la elegancia sea un atributo de los primeros, pero no es exclusivo de ellos ni tampoco un coto vedado para los segundos.

El ser elegante es aquel que en su vida ha recibido la suficiente cantidad de estímulos para serlo. Aquel que tiene la educación y la disciplina suficientes para que la elegancia sea una de sus virtudes. Aquel que entiende su concepto de persona por encima de las modas y de la opinión de los demás.

La elegancia puede venir casi por defecto en aquellos que nacen rodeados de todos esos estímulos, en los que tienen una fina y elegante estampa, pero es algo que debe cultivarse, aunque se tenga la suerte de nacer con todos los “espartos” para ser elegante. Porque se puede ser elegante siendo pobre, rico, alto, bajo, gordo o excesivamente delgado.

Puede que lo esté simplificando todo, pero así lo creo. La elegancia se hace. La configuran las costumbres que cada individuo ha aprendido y ha querido seguir, los modelos de comportamiento que le han inculcado desde la más tierna infancia y las oportunidades que la vida le ha confiado, claro que siempre estas últimas se pueden tomar o dejar pasar. Pero por encima de todo la elegancia está compuesta de principios, que son superiores a los valores y que suponen los mapas que el individuo elige seguir a lo largo de su existencia. Si los mapas están equivocados, entonces el ser humano sigue un camino erróneo.

Por eso hemos de pensar que hay muchas personas que no han tenido la oportunidad de conocer cuáles son los principios básicos de la elegancia del ser, porque no han conocido más que los modelos corruptos que la sociedad y los medios de comunicación nos transmiten a diario. De ahí que estas líneas traten, sin mayor pretensión, iluminar el camino de los que aún pueden acceder a los mapas correctos.

9 comentarios:

ev dijo...

Pretencioso si, pero correcto Paco. Prometo referirme más ampliamente...

fernando dijo...

Yo creo que nadie nace elegante, sino se hace. Además, también depende de la familia, la economía, el contexto social, de muchos factores de diversa índole.

Y, de todos modos, siempre es subjetivo lo que es o no elegante, salvo casos extremos de mal gusto

Fallitas dijo...

Casualmente pienso que el término farándula o fama no necesariamente coincide con elegancia. La gente más elegante, aunque reconocida, usualmente permanece en el anonimato.
Más que un buen vestir, como mucha gente piensa, o poseer lujos, la elegancia es algo que definitivamente no se compra en ningún tipo de establecimiento.

Félix dijo...

El estereotipo de la elegancia, curioso tema de reflexión.

Incluso el mal gusto extremo es un calificativo totalmente subjetivo, ¿ quién me dice a mi que Ruiz de la Prada es elegante?.

Probablemente un personaje de la farándula, se permite marcar tendencia con unos vaqueros agujereados, que inmediatamente, por el uso de tan notable personaje, se convierten en prenda de la más exquisita elegancia.

Tan preciado título, lo ostenta en mi país de origen, un cabllero de apellido Medina, repetidamente laureado con tan gran distinción.

De tal forma que para el pueblo, ser un borrachín, con poco oficio y mucho beneficio, es ser elegante.

No sé, para mi la palabra elegante ha sido vilipendiada, y distorsionada.

Mi elegante, es el que pierde sabiendo y reconociendo que pierde, el que valora porque tiene valores, el que trabaja sabiendo que cuesta un esfuerzo, el que defiende lo que ama.

La apariencia externa de mi elgante no la tengo clara, he visto varios elegantes y todos eran distintos.

Pakithor dijo...

Estimado Félix,

La verdad es que nunca podremos debatir sobre el estereotipo de la elegancia porque, como bien dices, probablemente no exista.

Efectivamente la elegancia va mucho más allá de la imagen exterior, como ya se ha dicho aquí, pero no por ello debemos desdeñarla en mi opinión.

No intenta este espacio enaltecer a nadie en particular, pero las formas y el fondo suelen ir unidos de la mano y señalaremos, en lo físico y en lo moral, todo aquello que viene a desviar a las personas de los caminos della elegancia, sin pretensiones totalitarias.

Saludos.

Antillana del Mar dijo...

certero post!! coincido!! ........ la elegancia es una característica que llega por muchos caminos!! o quizás ni siquiera llega!! está simplemente!! como un estilo de vida ....... como una forma de pensar!! ..... qué atrevida esta conlcusión!! ....... ¡¡tener un pensamiento elegante!! ........ jejeje ....... está gracioso!! entonces hablemos de eso!! ....... bueno Paki!! ....... aquí seguimos!! .... a ver si al final encontramos la elegancia y por fin dejamos los títulos pesimistas!! jejejeje ........ saludos antillanos .......

lola dijo...

Hola, he leído con bastante interés este post, y el de los restaurantes, limitándome a la elegancia de si se hace o se nace con ella, creo que es como la persona que nace con el don de una buena voz, hay que educarla para que no se malogre. La elegancia creo que es igual, hay personas, y ésto sólo en el aspecto exterior, que son elegantes por naturaleza y saben llevar cualquier cosa con, valga la redundancia, verdadera elegancia. Son sus maneras los que la hacen elegante. Hay famosas, y no quiero nombrar a ninguna, que porque llevan un vestido carísimo piensan que ya son elegantes. Ya lo dice el refrán el hábito no hace al monje. Elegancia es saber estar, no ofender, tratar con cortesía, hacer sentir a una persona que es única, eso es para mi es la verdadera elegancia no un vestido de Valentino (que me gustan muchísimo) puesto encima de una persona con una educación pésima que trata a los demás por encima del hombro sólo porque no tienen el dinero suficiente para comprar el modelito.No se si me he explicado bien.
Bueno, no me extiendo más, un saludo afectuoso desde las Islas Canarias.

Monica Restrepo dijo...

Hola, me alegra encontrar este espacio...

Definitivamente creo que una persona que nace con mayores posibilidades economicas, tiene mas oportunidades de ser elegante, pero no todos los que tienen dinero son elegantes.

Ademas, el dinero no es garantia de buena educación y buenos modales, los cuales son indispensables a la hora de hablar de una persona con elegancia y clase.

Pakithor dijo...

Hola Mónica. Bienvenida y gracias por tu comentario.

Sobre lo del dinero ya comenté yo algo: http://eleganciaperdida.blogspot.com/2007/05/el-dinero-y-la-elegancia.html

En cualquier caso como dijo Wilde el dinero no da la felicidad pero produce una sensación tan parecida que sólo un experto podría reconocer la diferencia.