viernes, 1 de junio de 2007

El deporte y la elegancia


Sin entrar en disquisiciones sobre las presuntas bondades del ejercicio físico sobre el organismo, en mi humilde opinión practicar deporte es una de las actividades menos elegantes que puede realizar el ser humano. Esta esclarecedora sentencia que emito no significa que se haya de proscribir o perseguir a los que practican deporte, ni mucho menos. Tampoco quiero decir con ello que debamos condenar a la ignominia a los que se ganan la vida corriendo sin un motivo aparente, más que el de llegar antes que los otros que lo acompañan, o golpeando un objeto esférico, con la mano, con el pie o con algún artilugio inventado al efecto. Ser deportista es una profesión tan digna –pero no más- que cualquier otra.

Salvando el caso de la profesionalidad, los demás seres humanos caen en desgracia cuando exhiben públicamente su condición de practicantes del ejercicio físico recreativo. Porque el problema, en la mayoría de las ocasiones, es que las personas, no conformes con realizar deporte, lo van divulgando como si de algo digno de orgullo se tratase. Para empezar uno suda cuando hace deporte y eso no suele generar buenas sensaciones, sobre todo alrededor del que transpira. Convendrán conmigo en que el sudor no es precisamente una de las virtudes del ser humano, más bien al contrario.

Por otra parte los atuendos diseñados para la práctica del deporte no son los más adecuados para destacar, salvo muy honrosas excepciones, las cualidades de la elegancia. El otro día sin ir más lejos tuve una desafortunada experiencia sobre este mismo particular. Andaba yo accediendo a un edificio hospitalario cuando me crucé con una conocida que vestía una equipo completo para la práctica del tenis. Por supuesto al principio no la reconocí ataviada de esa forma, pero como me llamó la atención que una persona aparentemente normal vistiese así para acudir a un hospital la miré y la saludé sin detenerme. Seguramente sea la última vez que la salude. Ni a María Sharapova, a la que le queda tan bien la vestimenta propia del deporte que le permite ganarse la vida, se le ocurre ir a un hospital, salvo accidente laboral, así ataviada.

Como comento más arriba no es que yo pretenda que los seres humanos dejen de practicar ejercicio físico recreativo, pero sí creo que esta práctica no debe mezclarse con el resto de las actividades cotidianas de las personas. Ir ataviado con un chándal (buzo en Costa Rica) es de muy mal gusto, sea un hombre o una mujer la que lo luzca. A no ser que su uso se limite al momento en que se está haciendo deporte o en el trayecto de la casa de cada uno al establecimiento pertinente destinado a la práctica del deporte correspondiente. En mi caso particular yo intento que ese trayecto sea lo más rápido y anónimo posible.

Para mi no existe distinción entre los jóvenes que van ataviados con zapatillas deportivas y camiseta de su equipo de fútbol y las señoras que pasean por el supermercado con la ropa del gimnasio. Es más, seguramente los primeros ni siquiera han sudado.

9 comentarios:

Fallitas dijo...

Jajaja, hace algun tiempo tuve la oportunidad de ver a unos chavalos en pleno Chepe con pantaloneta y un "Body Glove". No eran ticos, pero la ocasión (paseo por la Avenida Central) no iba de acuerdo con la vestimenta... lol

rigo dijo...

Jajaja... como me he reído... jejeje.

Pues si, debo darte la razón en que uno no huele bien después de una sesión de ejercicios. Pero creo que el asunto va más allá de eso.

Tengo entendido que a algunas mujeres se derriten ante el olor a sudor masculino. No sé si será cierto o no. Pero es una excelente excusa para mover el esqueleto.

¿y que me decís de los salones de baile en los que la gente suda a cántaros? Uyuyuy...

Muy fino el post. Me hiciste reír como hace tiempo no lo hacía. Saludos hermano.

Pakithor dijo...

Rigo,

Si a una mujer le gustas por tu sudor, mal vamos.

Gracias por tu comentario, amigo.

Un abrazo y pásate más a menudo.

Gonsaulo Magno dijo...

Respecto a los deportista, hay deportistas que son muchos más elegantes que otros; ya sea en su vestimenta y porte, o en su estilo de practicar el deporte.

Realmente el tema de la elegancia es un tema extenso y complicado. Tal vez un día le dedique un rato en mi blog, sin pretender por supuesto hacer sombra a este, jeje.

Un saludo!!

Sabueso dijo...

A propósito de lo que se comenta aquí, en el artículo del enlace aparecen comentarios bien elocuentes sobre el chándal:
http://www.antonioburgos.com/mundo/1998/12/re122898.html
César Aldaiturriaga
España

fernando dijo...

Cada uno que vaya vestido como quiera siempre y cuando vaya limpio y aseado.


Al que no le guste, con no mirar, asunto arreglado.

Pakithor dijo...

Sabueso,

Lo curioso del chandal es que parece que ha pasado de ser atuendo de arrabal a estar bien visto en cierto círculos porque ahora la moda es ir al gimnasio.

Gonsaulo,

Muchos deportistas son elegantes, sobre todo los que saben discernir lo que es trabajo y no que no.

Fernando,

Tienes toda la razón, pero el ser humano difícilmente podrá sentirse a gusto consigo mismo si lo que hace es imitar y además imita lo peor.

Saludos y gracias por los comentarios.

lola dijo...

Hola, bueno, la verdad es que esto es un poquitín complejo, pero vayamos por partes, primero: no se de dónde han sacado algunos señores que a las mujeres nos gustan los hombres apestosos, por lo menos a mi no, aunque sea Clint Eastwood en su papel de La muerte tenía un precio, perfecto ejemplo de señor poco aseado. Estoy de acuerdo en que mucha gente ha tomado la costumbre de usar ropa deportiva sin hacer deporte, he visto señoras son sus chándales y zapatos de tacón, y ellas tan tranquilas, creo que un pantalón vaquero sería más apropiado, así que lo del chandal creo que sobra.
Por lo que leo, entreveo que tú haces algo de deporte, sino a qué viene eso de en mi caso particular procuro que el trayecto sea lo más rápido y anónimo posible. Y sudar, bueno, el cuerpo necesita eliminar toxinas, lo que hay que hacer es darse después una buena ducha y usar productos para el aseo que hay gran variedad en esta sociedad de consumo.
Bueno, nada más, que yo me enrollo como una persiana, jeje.

Stefany Loren dijo...

Bueno estoy de acuerdo con Fernando.

A mi me gusta usar ropa deportiva sinceramente porque me siento comoda con ella. No intento imitar a nadie ni nada. Siempre me ha gustado.

Sin embargo, pienso que uno no debe andar con ropa deportiva en todas partes, hay que respetar espacios.