jueves, 24 de enero de 2008

Los regalos y la elegancia y II


“La intención es lo que cuenta”. Sabías palabras. Porque la intención puede ser simplemente quedar bien. O devolver un favor. ¿Y si la intención consiste cumplir el trámite?. Pues eso: la intención es lo que cuenta. Porque la intención puede no ser tan cándida y pura como todo el mundo imagina. La verdadera motivación del regalo ya no es el placer de regalar y sorprender al regalado, sino que hay un claro componente social que lo desvirtúa todo.

A mi, como a muchos de los amables lectores de estas crónicas de la elegancia perdida, me gusta regalar por placer. Pero eso quedó para los románticos que aún regalan por impulso, como lo solía hacer yo antes de que la vorágine del obsequio políticamente correcto me convirtiese en un mecano del regalo forzoso. Entregar presentes por el mero hecho de esperar sorprender al ser que los recibe se ha convertido en una suerte de lujo al alcance de unos pocos, el cual yo quiero volver a experimentar.

Regalar por placer es salir de viaje, ver algo en un escaparate y comprarlo a esa persona a la que le hará ilusión recibirlo. Obsequiar por compromiso es tener que llevar, de vuelta del viaje, regalos para toda la familia. Ni el acto en sí, ni su efecto, tienen el mismo valor. Porque la expresión del que recibe el obsequio lo es todo.

Yo tengo cierto nivel de aversión a recibir regalos. Sinceramente, menos de la cuarta parte de los regalos que recibo realmente me interesan en lo más mínimo. Lo peor es que soy malo para disimular, así que creo que la mayoría de los que me conocen han dejado de preocuparse mucho por lo que me regalan. En mi último cumpleaños recibí quince libros, dos de ellos repetidos. Lo cual, en mi caso es muy de agradecer. Sólo tres regalos no fueron libros y sólo uno de ellos tuvo cierto nivel de acierto.

Comprendo cuán difícil debe ser regalarme a mi. Máxime si el presupuesto es extraordinariamente limitado y lo que se pretende es salir del paso. Para que me traigan cualquier banalidad que se ajusta al presupuesto políticamente correcto, prefiero que no me regalen nada. Que digan que se le olvidó en casa. Lo perdono. Cuando invito a mi fiesta de cumpleaños la entrada, el peaje, la contrapartida no es recibir un presente, es que me acompañen mis amigos un rato.

Por eso a partir de ahora creo que no voy a regalar nada si no me apetece de verdad. Pero cuando sienta el impulso de adquirir algo para ese amigo al que le llenará de ilusión recibir un presente –máxime si no viene a cuento-, no me lo pensaré dos veces. Me convertiré en un maleducado que no lleva regalos a los cumpleaños, que no regala nada por Navidad. En un avaro que nunca trae presentes cuando regresa de viaje. En un extraño al que dejarán de invitar a los eventos. ¿Merece la pena asistir si tengo que pagar el canon del dichoso regalo?.

24 comentarios:

PQ me lo merezco! dijo...

Importante reflexión y muy acertada. Creo que si te invitan es para estar contigo y el que te conoce bien no le importará si no llevas regalo en ese momento porque a lo mejor tres dias más tarde ces algo especial para el y se lo compras. Sigue así; es a lo que todos deberíamos volver a regalar por que sí.
Estoy totalmente de acuerdo con tu post.
Menos mal que todavía queda gente como tú, que piensa en la cara del que recibe.
Besos

aralis dijo...

Una de mis mejores comentaristas se ha decidido y hacreado un blog. me encantaría que le diéseis la bienvenida.
Muchas gracias
un beso
Mis historias
Luego te hago un comentario en condiciones q me voy a trabajar bicos

Pakithor dijo...

pqmelomerezco esto creo que es lo más honesto y lo más elegante. ¡Recuperemos la esperanza!.

Aralis quedamos notificados.

Besos.

aralis dijo...

Hola!!!
Gracias por tu comentario lo primero de todo!!
Solo quiero decir que eres muy valiente por convertirte en el avaro!!! yo no sería capaz!!
Y a mí tb me pasa que sufro mucho cuando recibo un regalo porque me cuesta expresarme y me da la sensación de estar fingiendo, y eso me pone mala!! Además me pasa aunque me guste el regalo, es curioso!!
Eso sí aunq en el momento no sepa reaccionar, después con el tiempo me gusta hacer saber cuando algo me ha gustado de verdad!!
Besos

Alejandrina Cara de Gallina dijo...

jajajaja
estoy de acuerdo contigo... aunque con la familia, si lo voy a hacer, y con ellos no me siento obligada y les conozco perfecto sus gustos... no me gustaria ser la tia que nunca trae regalos jajajaja

lola dijo...

Hola, ya te comenté que a mi me gusta regalar por placer, y como no tengo una vida social muy intensa, no tengo muchos problemas de compromisos, así que es una situación perfecta para mi. Y que conste que el que diga que no tengo vida social intensa no quiere decir que no tenga amig@s, lo uno no tiene que ver mucho con lo otro.
Un saludo afectuoso.

Sol dijo...

Yo soy muy regalona, siempre me parece poco....

Sol dijo...

Paco, has levantado la polémica, je je ...con lo de los principes...ja ja..leelo

Pakithor dijo...

Aralis a veces hay que poner caras. En esta parte del mundo han solucionado el problema -para mi es un agravante-, así que se entrega el regalo a la entrada y no lo abren en tu presencia. Como comprenderás rehuso tal costumbre -me parece falsa a más no poder- y yo los abro delante del que regala.

Alejandrina yo prefiero ser el tío "agarrao" antes que sentirme mal después, aunque creo que con los niños siempre hemos de hacer excepciones.

Lola tampoco es que yo esté todo el día de fiesta en fiesta -aunque no me importaría-, pero aquí entre cumpleaños, fiestas de canastilla -a las cuales los varones no tenemos que asistir- y festividades comerciales te llenan el año.

Sol en el fondo yo también soy "regalón". Espero que la polémica continúe. A mi con esto de la monarquía ya me han echado de un foro y me han dicho de todo. Creo que la gente piensa que no aguantar a la Leti es digno de excomunión. Mucha falta de criterio es lo que hay en España.

Besos.

Tawaki dijo...

Yo doy por perdida la lucha contra los regalos por compromiso. Es relativamente fácil convencer a familiares y amigos para no intercambiar regalos, pero siempre quedará alguien que nos conozca menos, que nos haga un regalo y que espere algo a cambio.

Un abrazo.

lamari dijo...

odio los regalos, los vivo como una fuente de estrés.

aralis dijo...

Qué horror!! que costumbre más fea!! Además yo si pongo ilusión en unregalo es precisamente porque quiero ver la cara de la persona cuando la abre!!! Me encanta saber quele ha gustado!!!

Pakithor dijo...

Tawaki yo perdí la batalla estas navidades, por eso a lo mejor mis artículos son la revancha última y vana. Lo que tengo claro es que pienso comprar regalos cuando me apetezca realmente.

Lamari no te estreses, chiquilla, rompe con todo.

Aralis ya te digo que no comparto la costumbre de abrir los regalos a escondidas. Yo los abro de frente. Imagino que algunos se verán sorprendidos porque confían en que, en la marea de obsequios, el suyo pase desapercibido. ¡Que se jodan!.

Abrazos y besos.

Raquel dijo...

Totalmente de acuerdo en todo, como siempre.

Pakithor dijo...

¡Qué pena, Raquel, con lo que a mi me gusta la polémica!.

Un beso.

Raquel dijo...

Querido amigo, a mi me exasperan las faltas de ortografía, mira a ver si podemos crear polémica con eso!

El Jardín de Lulaila dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Jardín de Lulaila dijo...

Paco, creo que una vez mas has dado en el clavo. El verdadero regalo no es el que se trae bajo el brazo, sino la intención con la que se ha comprado, hecho.....No son regalos mejores los mas caros o los mas grandes, porque no siempre llevan detras la mejor ni la mas grande de las intenciones. Por ello, no creo que te dejen de invitar a fiestas querido Paco, todo lo contrario, yo por lo menos no lo haría. Besos, Lu
PD: Que te pensabas que me iba a quedar sin comentar?????

Pakithor dijo...

Raquel, hace tiempo escribí sobre los idiomas, pero a la ortografía como tal todavía no le he metido mano. Ahí sí que levantaría una polvareda, sobre todo porque unos cuantos de nuestros habituales blogueros no ponen una tilde en la vida, por ejemplo.

Lu, no sé si lo que intentas decirnos es que tus lulailas son el regalo perfecto. Ya te dije que tú aquí puedes hacer la publicidad que te dé la gana. Sí, sin duda a mi me parece que todos los que creáis cosas con vuestras manos y lo hacéis con tanto cariño estáis en posesión de los regalos perfectos.

Besos.

El Jardín de Lulaila dijo...

Lo siento PAco, pero creo que me has entendido mal. Yo no he hablado ni pensado en mis lus, simplemente me refiero a que el verdadero regalo es la intención con la que se hace, no el regalo en si, que si un regalo es muy grande y la intencion muy floja, de esas de compromiso, ese regalo no vale nada. Solo eso. Creo que me explique mal. PAra mi uno de los mejores regalos que tengo todos los años por mi cumpleaños son los dibujos de mis sobrinos, a ese tipo de regalos me refiero. Te aseguro que en un post como el tuyo, jamas se me ocurriria vender a mis pequeñas

Pakithor dijo...

Uy, Lu, creo que me has malinterpretado tú. Yo sólo estaba bromeando. ¿Ves cómo a veces los iconos ayudan?. Tenía que haber puesto un guiño así ;-)

Un beso.

El Jardín de Lulaila dijo...

Me habias asustado querido Paco, pues siempre te he tenido por un caballero. Besos, Lu. Y si, odio los muñequitos y las puñetitas.
Besos, Lu

trapiello dijo...

Hola
Que tal todo?
Cuanto tiempo(estaba de vacaciones)ya he vuelto,aun no he puesto un post,pero aqui estoy
Un beso muy grande para mister elegancia

Pakithor dijo...

Hola, Trapiello, ya te echábamos mucho de menos. A ver si se vas poniendo al día.

Besos.

P.D. ¡Qué la suena eso de "mister elegancia"!.