miércoles, 1 de julio de 2009

Zelaya, Chávez y la democracia de ida y vuelta


Considero absolutamente condenables los métodos antidemocráticos empleados para usurpar la Presidencia del Gobierno de Honduras a Manuel Zelaya. Creo que hasta ahí la comunidad internacional de forma abrumadora está de acuerdo. Ahora bien, igualmente me parece un poco precipitada y poco ajustada a la realidad la respuesta de esa misma comunidad internacional ante el nombramiento de un nuevo Gobierno en Honduras. Me explico.

De entrada, aunque estoy convencido de que la legislación hondureña puede iniciar un proceso de destitución presidencial sin necesidad de que medien las armas, parece evidente que Zelaya estaba, como se dice popularmente, jugando con fuego. La convocatoria de una consulta popular, al más puro estilo chavista, para prolongar su mandato no contaba con el respaldo constitucional necesario. Sin embargo, contraviniendo el rechazo de los demás poderes del estado de derecho, el depuesto gobernante se empeñó en poner en marcha un proceso electoral absolutamente ilegal al que luego, desbancado y en suelo costarricense, denominó “encuesta”.

Si nos retrotraemos un poco más en el tiempo, vemos que esta “encuesta” ha sido el desencadenante de una continuada actuación política poco acorde con esa democracia que ahora pretende abanderar Zelaya y sus compinches bolivarianos. Recordemos que Manuel Zelaya es elegido para gobernar su país como candidato del Partido Liberal de Honduras (PLH). Hasta donde me alcanza el entendimiento, lo de “liberal” casa bastante mal con el socialismo hacia el que giró repentinamente este personaje. Para que lo entiendan mejor les diré que el PLH se afilia a la Internacional Liberal, a la cual pertenece Convergencia Democrática de Cataluña, por ejemplo.

Esto nos lleva a certificar el profundo rechazo popular que Manuel Zelaya venía cosechando, principalmente entre sus votantes los cuales, a todas luces, se sentían engañados. La misma aversión que parece sentir un importante número de hondureños hacia una posible vuelta del desbancado líder.

En este sentido, no estaría de más que, como advierto al principio de estas líneas, la comunidad internacional se tome un poco más en serio este asunto y consulte a los innumerables diplomáticos destacados en Honduras, cuál es la realidad del apoyo popular hacia el nuevo Gobierno instaurado tras el golpe. Porque pudiera ser que un regreso fallido de Zelaya, resultase mucho más peligroso que esta transición que va a vivir Honduras a lo largo de los próximos meses. Recordemos que, a día de hoy, no se ha producido ni una sola baja humana por causa de este incidente, de acuerdo con lo que nos vienen reportando puntualmente las agencias internacionales que operan en el país.

No podemos decir lo mismo del episodio que hace menos de un mes se vivió en Irán. Parece ser que aquí la comunidad internacional, salvando las diferencias, ha preferido guardar silencio ante la sangrienta represión contra los civiles que se han manifestado contra el pucherazo electoral. El cual, por cierto, el propio régimen iraní ha reconocido pero ha menospreciado, para gran regocijo de los que ahora, en el caso de Honduras, se rasgan las vestiduras y pretenden dar lecciones de democracia.

Con este panorama, se me antoja que esto de la “democracia” es un término que empieza a estar al vaivén de los intereses del momento. Sobre todo para aquellos políticos de comprobado pasado golpista y contrastada vocación dictatorial, a cuyo rebufo no ha dudado en situarse Manuel Zelaya, desafortunadamente para el pueblo hondureño que es el que está pagando las consecuencias.

12 comentarios:

ruffian dijo...

Es curioso que un Presidente que ha sido elegido democraticamente por los propios hondureños ahora coseche un profundo rechazo popular. Muy curioso.

De todas formas es bien sencillo. Pueden volver a hacer elecciones y ver que opinan los hondureños. Si lo que dicen los medios de comunicación es cierto, Celaya no tiene ninguna oportunidad de ser reelegido pero es posible que los mass media solo nos hayan contado media verdad. No lo sé. No veo el tema nada claro.

Con respecto a Iran, creo que no han tenido cojones. Si está tan claro el pucherazo, podían haber actuado pero resulta el ganador también ha sacado a sus partidarios a la calle y la verdad es que no parecían cuatro amigos. Tengo también la sensación que nos han manipulado un poco. De todas formas no es lo mismo meterse con los hondureños, que son una cuadrilla, comparados con los millones de personas que forma Iran. Una nación enorme y muy poblada, cargada de petroleo.


Un apunte ortografico. Zelaya está mal escrito. Se trata de un apellido vasco que quiere decir campo. Si se escribe en castellano habría que escribir Celaya pero si se escribe en vasco la forma correcta es Zelaia. Escrito de la misma forma que lo hacen nuestros maravillosos medios de comunicación equivaldria a escribir Varcelona o Barzelona. Sonoramente perfecto, pero un atentado a la vista. Si no son capaces ni de escribir adecuadamente el apellido del presidente de Honduras ( de una manera o de la otra), serán capaces de informarnos con precisión de lo que ocurre al otro lado del planeta. Muchas gracias.

Pakithor dijo...

Hola Ruffian,

Lo curioso es que un tipo se presente a unas elecciones con un partido liberal y, una vez elegido, diga que en realidad es socialista y se vaya a visitar a Fidel Castro, a firmar el ALBA y a intentar modificar la constitución para resultar reelegido (modus operandi habitual del chavismo).

Zelaya no puede volver a presentarse, por mucho que lo ha intentado, toda vez que la reelección está prohibida, lo mismo que en casi toda América Latina, salvo Brasil, Colombia, Venezuela y Ecuador, Nicaragua y Bolivia lo han intentado pero los compinches de Chávez ahí no tienen mayoría en el Legislativo. En noviembre habrá elecciones presidenciales en Honduras, así que imagino que Zelaya designará quién es su "sucesor".

Coincido contigo plenamente en lo de Irán.

Respecto a la ortografía, no puedo darte la razón como a mi me gustaría. Los nombres y los apellidos cuando atraviesan el Atlántico suelen sufrir ese tipo de transformaciones. El de este caso es un ejemplo claro. En gran parte se debe a la pronunciación: "Selaya".

Gracias a ti por comentar.

ruffian dijo...

Como me comentabas en un mensaje anterior igual lo de llamarse Partido Liberal en Honduras no sea más que una pose como la izquierda y derecha en España. De todas formas, creo que nos faltan muchos elementos del puzzle. No tengo nada claro el tema.

Seguimos sin estar de acuerdo en el tema ortográfico. Es cierto que hay cientos de apellidos que han sido modificados al atravesar el Atlántico, si en lugar de apellidarse “Zelaya” se hubiera apellidado Zeviya, por ejemplo, tu crees que los ílustres periodistas que pululan por los medios de comunicación, no habrían escrito el apellido como Dios manda?: “Sevilla”

Vamos a ver como termina esto de Honduras y que no haya que enterrar a nadie.

Pakithor dijo...

No, no, Ruffian, el Partido Liberal de Honduras está afiliado a la Internacional Liberal, en la que militan los grandes partidos liberales del planeta. Grandes admiradores de Smith, Bastiat, Friedman... Todo lo contrario del Socialismo del Siglo XXI, vamos.

Respecto al apellido, por lo pronto yo voy a seguir con la zeta, no vaya a ser que me enmienden la plana por ahí.

Yo también espero que todo acabe pacíficamente y creo que la situación se está tranquilizando toda vez que el derrocado, por ahora, no va a regresar.

Saludos cordiales.

Ventimiglia dijo...

Estoy absolutamente de acuerdo en todo lo expuesto. En todo. Desde "Considero" a "consecuencias". Atinadísimo.

MARIA dijo...

Buenas tardes. Sólo comentar que soy lectora de este blog y que coincido con todo lo expuesto casi siempre. Tan pronto el trabajo me lo permita, participaré de manera más activa.

Pakhitor, llegué aquí desde el Confidencial, donde ya siempre leía sus opiniones.

Pakithor dijo...

Gracia Venti y María.

Este artículo ha sido hoy publicado en el diario La Nación de Costa Rica.

Aunque parezca mentira, hoy leía que nuestro Gobierno lidera la restitución de Zelaya. Para mi es una torpeza intentar imponer desde fuera a este señor. El derramamiento de sangre si vuelve está garantizado. ¿Dónde hemos dejado el talante y el diálogo y todo eso?. ¡Ah, claro, eso sólo es aplicable para los regímenes susceptibles de formar parte de la Alianza de las Civilizaciones, o aquellos otros de claro pasado "izquierdista"!.

Saludos cordiales.

P.D. Venti, sigo esperando tu correo (terceravia@gmail.com)

ruffian dijo...

La Conferencia Episcopal de Honduras apoya a los golpistas. Esto cada día se parece más al golpe militar del 36 del General Franco. Espero que no termine con semejante orgia de sangre.

Ya te he comentado antes mi absoluta ignorancia sobre Honduras y su política interna, pero navegando por internet encontre un texto de una periodista argentina que me pareció interesante. Te lo mandaré a tu correo para que estos comentarios no se hagan interminables.

Pakithor dijo...

Hola Ruffian,
En realidad no es sólo la Iglesia, es el Congreso (por unanimidad), los empresarios, los sindicatos (menos los de profesores), los jueces...
Gracias por el artículo, voy a leerlo.

Cesar dijo...

Estoy en desacuerdo con la politica de Chavez y lamento que los venezolanos hayan o esten pasando por todas esas violaciones a los derechos humanos.

Solo les doy un consejo, jamas juzguen a una persona por sus amistades o por las personas con las que tiene afinidad, a las personas se les juzga por sus propios actos y no por los actos de otros. A pesar de la afinidad de Manuel Zelaya con Chavez, durante los 3 1/2 años de gobierno de Zelaya nunca se violo la libertad de prensa, nunca se violaron los derechos humanos de los hondureños.

Durante los pocos dias que lleva en el poder Roberto Micheletti hemos vivido todas las violaciones a la ley y los derechos humanos por parte del gobierno golpista

Si hay una persona con la que pueden comparar a Chavez es con Micheletti, pero el caso de Micheletti es aun peor porque lo unico que esta defendiendo son sus propios intereses y los intereses de las grandes compañias en Honduras, dichas compañias estan acostumbradas a manipular o comprar presidentes y altos funcionarios del estado.

En Honduras Micheletti controla los tres poderes del estado: El poder legislativo del que era presidente antes del golpe, el poder judicial donde sus principales Funcionarios siguen las intrucciones de Micheletti como simples lacayos por supuesto debe haber dinero de por medio y ahora a traves del golpe de estado controla el poder ejecutivo.

Si Manuel Zelaya Tenia planes de convertirse en un dictador nunca lo sabremos, lo que si sabemos es que Roberto Micheletti y sus secuaces han impuesto una Dictadura en Honduras.

Pakithor dijo...

Estimado César,

En primer lugar gracias por comentar y más desde Honduras, en donde se están produciendo estos acontecimientos que nos preocupan a todos.

Creo que de mi artículo no puede desprenderse una comparación entre el comportamiento de Zelaya y el de Chávez. No obstante, parece que el depuesto presidente hondureño siguió ese axioma chavista consistente en organizar su reelección en el cargo al poco de llegar al poder.

Por otra parte resulta un tanto extraño que comentes que en Honduras se ha cercenado la libertad de prensa. Lo digo porque tenemos imágenes en vivo durante casi todo el día desde el golpe y todas las agencias de noticias, no sólo no han tenido de abandonar el país, sino que han reforzado la cobertura.

Por lo demás son consideraciones que, como digo, tú haces desde Honduras, yo desde el extranjero lo que percibo es que a Micheletti lo nombró el Congreso hondureño por unanimidad, lo cual no es lo mismo que ser nombrado por el pueblo como fue Zelaya. Ahora bien, parece que tampoco Zelaya tuvo demasiada consideración hacia los demás poderes del Estado que le impidieron llevar a cabo su reforma de corte bolivariano.

Saludos y gracias de nuevo.

ruffian dijo...

Parece que lo comenta Cesar va por el buen camino. Hoy han dado unas imagenes por la TV de periodistas custodiados en su hotel sin poder hacer libremente su trábajo.

Se quitan la careta. Un golpe de estado de libro.

Al menos hay que alegrarse porque apenas ha corrido la sangre.