lunes, 15 de junio de 2009

Los derechos y la elegancia


Imagino que el amable lector habrá comprobado como, de un tiempo a esta parte, a los ciudadanos nos bombardean en los medios de comunicación masiva anunciándonos una gran cantidad de nuevos derechos adquiridos. Desde el derecho a comprar en un supermercado mejor, hasta el de usar unas gafas de marca. Algunos son más limitados, como el del increíble champú que nos permite atraer a los individuos del sexo contrario como si de moscas se tratase, pero otros no se andan con zarandajas y nos exponen claramente eso de “porque tienes derecho a una vida mejor”. Previo pago, eso sí.

Casi todos estos nuevos derechos tienen esa desventaja: que hay que pagar por ellos. Porque en realidad todos estos derechos no son más que opciones del libre mercado, los cuales ya existían sin que ningún artista famoso tenga que concedérnoslos graciosamente. Otros ni pagando se pueden conseguir. Como esa agencia de viajes que nos da derecho a tener vacaciones, por una módica cantidad, claro está, pero resulta que el jefe no nos otorga más días libres. Rizando el rizo encontramos derechos que se nos conceden de forma encadenada. “Porque tienes derecho a una vivienda a tu medida”, pero ¿y a la hipoteca?. De eso mejor no hablamos, ese es otro negociado.

Imagino que los expertos en publicidad han encontrado aquí todo un filón y a mi me da la espina de que el mismo es producto de esta ilusión de sociedad que nos alberga. Una ilusión que consiste en hacernos creer que nuestros derechos son ilimitados y las obligaciones nulas. Los políticos han contribuido mucho a todo este fenómeno. Nos hablan de derechos por aquí y por allá, haciéndonos creer que no tenemos obligaciones. Pero a poco que nos fijemos un poco veremos que, en realidad, son más las cargas que los beneficios.

Tenemos que pagar impuestos sin excepción. Estamos obligados a inscribirnos en los registros oficiales, a no ser que queramos dejar de disfrutar de ninguno de los servicios públicos, los cuales también nos dicen que son derechos. Aunque, hablando de estos servicios, resulta que sobre ellos no tenemos ningún derecho más allá que el de tomarlos o dejarlos. ¿Se puede elegir libremente el colegio de nuestros hijos?, ¿podemos elegir el médico que queremos que nos atienda?. La respuesta a estos dos interrogantes, por ejemplo, es afirmativa, pero no va más allá de un kilómetro a la redonda y si uno se sale de él lo tienen que pagar, es decir, pagarlo doble.

Para corregir lo limitado de nuestros derechos reales –y no me refiero a los que se inscriben en el registro de la propiedad- parecen haberse creado esos otros derechos de quita y pon. Estos supuestos derechos de corto recorrido que no van más allá de la libertad de elección de la marca de dentífrico, o de la posibilidad de algunos colectivos para saltarse a la torera hasta la patria potestad.

7 comentarios:

lola dijo...

Hola Paco,
Tenemos derecho al pataleo y ya eso es bastante. En otros sitios, ni siquiera eso.
Saludos y que tengas una buena semana.

Raquel Gratis total dijo...

más de acuerdo no podría estar, los derechos previo pago de su importe...eso no es capitalismo? ay no, que según muchos, el capitalismo ha muerto!

Ramón Villaplana dijo...

Pues visto así, con esta crisis la población española no para de perder "derechos" constantemente. A la capacidad adquisitiva y de consumo me refiero. Derechos de compra podría decirse que son.

Creo que lo que sí es realmente un derecho es que cada persona tenga asegurado un mínimo consumo de libre elección. Pero ya se ve que estamos muy lejos de eso, dentro de nuestro propio país y no te digo ya si echamos la mirada al ámbito internacional, donde el consumo no es cuestión de libertad sino de vida o muerte, la subsistencia.

Un abrazo.

Eva dijo...

No he visto esos anuncios de los que hablas, todavía, pero si, estamos todos hasta el cuello rellenos de derechos y libertades ay...

Todavía es pronto pero ya te iré contando, de momento un saludo.

Pakithor dijo...

Hola Lola,
Yo sé que te refieres a que en Cuba no se puede ni protestar, pero cuando protestar no sirve de nada, ¿qué te queda?. ¿Votar cada cuatro años?.

Feliz semana para ti también.

Hola Raquel,

Muerto, muerto, lo que se dice muerto no, pero los esfuerzos por dejarlo tocado del ala no faltan en nuestro país.

Hola Ramón,

Me alegra verte por aquí de nuevo. Como sabes algunos queremos algo más que poder elegir el champú y en eso creo que existen pocos sitios con los que compararse. ¿Qué tal la experiencia británica?.

Hola Eva,

Me imagino que estás en casa... ya irá viendo de lo que te hablo.

Gracias a todos por comentar.

Kutusov dijo...

Me gusta lo que comentas de los derecho y la falta de obligaciones. Combatir esta idea me lleva a decirle a mis hijos cosas como "La cena no es un derecho, es un privilegio" y cosas así . (evidentemente es broma, no llames todavía a los servicios sociales) Quiero que mis hijos comprendan que las cosas se ganan con esfuerzo y los derechos igual que se tienen cuesta muy poco perderlos. Una canción decía que ésta es una sociedad "do quién no compra, perece"

Pakithor dijo...

No, no, Kutusov, yo lo que digo es justamente lo contrario. Lo que tenemos son muchos presuntos derechos, pero las obligaciones no son presuntas, sino bastante reales.

Saludos.