viernes, 14 de septiembre de 2007

La solidaridad y la elegancia



Se ha comentado mucho aquí sobre la existencia de determinados principios y valores que marcan la elegancia de las personas, por encima del dinero, la ropa o los complementos de lujo. Ya en otro artículo hablábamos de la afición que los oficialmente elegantes del planeta por dedicar parte de su tiempo a las denominadas “causas justas”. Muy probablemente, la inmensa mayoría de los seguidores de este tipo de “celebridades” –nombrecito que se les otorga en este lado del Atlántico a los que salen más de dos veces en televisión a lo largo de un mes-, piensan que sus actos de caridad televisados son producto de la conciencia social e incluso que se trata de comportamientos “elegantes”. Nada más lejos de la realidad.

En un elevadísimo porcentaje de los casos los actores, cantantes, directores y demás personajes del mundo del espectáculo se matricula en este tipo de actividades “solidarias” para conseguir publicidad. Una publicidad gratuita y normalmente patrocinada por alguna ONG, que genera muy buenos resultados, dado que en los períodos entre películas o entre discos, las ventas caen, o no los llaman para ofrecerles guiones. Entonces los programas de televisión del ramo y las revistas del género los sacan rodeados de niños somalíes con la barriga hinchada.

Lo primero que uno tiene que plantearse ante esta situación es lo siguiente. Si son tan “solidarios”, ¿por qué necesitan hacerse acompañar de cámaras de televisión y fotógrafos en sus giras por el Tercer Mundo?. Algún amable lector pensará que es parte del beneficio que generan los famosos cuando visitan una tribu en Zimbabwe, en cuya aldea por supuesto no pernoctan, sino que lo hacen en algún lujoso hotel de la capital, Harare. Porque las personas anónimas, cuando ven a Jennifer López –perfectamente vestida para la ocasión- saludando a los niñitos desnutridos y mugrientos, sienten el irrefrenable deseo de hacer una donación a Oxfam o a Médicos Sin Fronteras.

Ahora muchos famosos han logrado evitar las tediosas visitas a países pobres, a pesar de que algunos siguen considerándolo muy exótico. La última moda en esto de la “solidaridad” es el cambio climático. Al candidato fracasado a la presidencia de los EE UU, Al Gore, este tema le está dando más publicidad que cuando era el segundo de a bordo de Clinton. Este nuevo producto permite sustituir las giras al África Subsahariana por encantadoras veladas de recaudación de fondos en algún auditorio en Los Ángeles o Nueva York. Pero el gran problema de las galas solidarias es que impersonalizan a los protagonistas. Al ser multitudinarias el artista de turno tiene que compartir fotografías y tomas de televisión con otros, de modo que su “solidaridad” no es tan reconocida.

Sin embargo, el medioambiente siempre fue una de las grandes preocupaciones de futbolistas, actores, diseñadores, modelos y demás faranduleros. En su justa medida, claro está. Porque los mismos que posan para una ONG comprometida con la causa de la deforestación del Amazonas, no dudan en embolsarse sustanciosas sumas por ser la imagen de determinadas marcas e incentivar el consumo masivo de productos que poco o nada tienen de ecológicos.

Tenemos igualmente estrellas que continúan realizando largos viajes a países como Vietnam, Bostwana, Zaire o Etiopía. Algunos de ellos, como ya se ha dicho aquí, tienen la “solidaria” costumbre de adoptar a un niño de cada país al que viajan. Es el caso de los Pitt Jolie o como quiera que se llamen en realidad. Adoptar a un niño es una operación extremadamente larga, burocrática y compleja para cualquiera de nosotros, pero las estrellas de cine sólo tienen que señalar al infante que más se adapta a sus necesidades o gustos personales y subirlo a un avión, generalmente, privado. Esta actividad es la que más publicidad reporta a los famosos, porque cada vez que salen con el souvenir en brazos recuerdan al público lo preocupados que están por el bienestar de los menos favorecidos. Claro que en este caso el beneficiado es sólo uno, el cual pasa de pelear con sus hermanos o compañeros de orfanato por unos granos de arroz a vivir en el lujo extremo de Rodeo Drive. Es evidente que la Humanidad se ve tremendamente beneficiada con actos tan auténticamente “solidarios”.

La ONU es muy culpable de esta situación. El reparto de lo que podríamos denominar “embajadas VIP para famosos” se torna un tanto ridículo cuando resulta que son simples excusas publicitarias. Es lógico pensar que puede tratarse de una simbiosis positiva para las partes: para los organismos de la ONU se consigue visibilidad y para el conocido de turno la propaganda “solidaria” del momento. Pero la realidad es que esa visibilidad de la ONU es de consumo interno, en otras palabras, para que el secretario general de turno se haga la foto con Nicole Kidman y poco más.

6 comentarios:

fernando dijo...

La solidaridad debe ser anónima. Me da asco ver a famosillos pasear su solidaridad. Si quieren ayudar que lo hagan sin publicidad. Además, podrían ayudar mucho más dada la gran cantidad de dinero que tienen.

un abrazo

Mer dijo...

Me cansa, me decepciona la invisibilidad e hipocresía de la ONU (y de taaaantas otras instituciones, claro) y la visibilidad de éstos personajes. Me aburre.

Me gusta tu blog, lo linkeo del mío, besos!

ev dijo...

Concuerdo en que la solidaridad debe ser silenciosa y anònima.

Pero si la ayuda llega a alguien aunque sea solo un niño, que importa lo demàs Paco.

Todo esto de la fama, el levantar iconos, ìdolos, es una construcciòn social que responde a todo un grupo de personas que se benefician con el sistema, publicistas, empresarios, famosos, el pùblico satisface temporalmente sus vacìos... Conviene (porquè no) rescatar de entre todo lo superficial y vano de este espejo social, "algo", si es que existe, con calidad humana.

Yo tengo la esperanza de que muchos que no se nombran nunca, si esten siendo solidarios, aùn con el peso de ser famosos, exitosos o anònimos.

Anónimo dijo...

Que tal!,

Dance Before Death un blog dedicado al diseno en todas sus facetas, un rincon con una vision del diseno muy particular y buscamos nuevos amigos dentro del mundo del diseno para proponer temas, opinar e incluso colaborar con sus creaciones. Pero sobre todo me harias un gran favor si nos linkearas, yo prometo hacerlo tambien.
El Link es: http://dancebeforedeath-ambel.spaces.live.com/

Gracias!
Ambel Ernould

Pakithor dijo...

Gracias por los amables comentarios e invitaciones.

Eve, es cierto que cualquier ayuda es buena. Pero con lo que los Pitt se gastan en un mes en vestir a cualquiera de sus vástagos/souvenires podrían alimentarse muchas familias en sus respectivos países de origen.

Saludos.

lola dijo...

Hola Paco, he venido con un poquito de retraso, he estado un poco líada. Te digo que no tengo por qué pensar que un famos@ adopte un niño por snobismo. Lo que no estoy de acuerdo es como algunas ong gastan el dinero ,que muchas personas aportan, en fiestas y entrega de diplomas y chorraditas de esas. Nosotros cooperabámos con Unicef, porque creíamos que así podíamos ayudar a otros niños que no habían nacido con la suerte de nuestra hija, que siempre ha tenido todas sus necesidades cubiertas. Pero cuando me empezó a llegar la revista dónde la tercera parte de la misma era para comentar las fiestas que se hacían poniendo de pretexto la recaudación de fondos, comencé a
tener mis dudas, así y todo seguimos colaborando, pero el colmo fue cuando pasado un buen tiempo recibimos una carta dónde casi se nos exigía que subiéramos la cuota porque consideraban que estábamos desfasados, eso me molestó porque a fin de cuentas ellos no sabían si para nosotros era fácil o no prescindir de lo que dábamos, así que se terminaron los donativos.
Y volviendo al tema, es que yo siempre me extiendo jeje, Josephine Baker se arruinó cuidando a los a 12 niños que adoptó , y nunca se le oyó decir que estuviese arrepentida de hacerlo. Yo creo que lo que verdaderamente importa es que las cosas se hagan con corazón. Un saludo afectuoso.