
Hace tiempo que sabemos, al menos en este blog, que a la familia Rodríguez Espinosa le gusta hacerse fotos con gente famosa. Sin embargo, ahora hemos conocido que esta afición no conoce límites.
Como si de la visita al Papa se tratase, los Rodríguez Espinosa se han ido a visitar a los Obama, los cuales, a la sazón, vienen a ser como los santos pontífices de la progresía mundial. Claro que a estos el viaje se lo hemos pagado entre todos, con nuestra ilimitada solidaridad impositiva. Lo que espero que no hayamos que tenido que pagar es el vestuario elegido para la ocasión por los vástagos -esta palabra no tiene femenino... por ahora- de nuestro amado líder.
Porque hay que tener mal gusto para dejar que las hijas de uno vayan vestidas de esa guisa en tan magna ocasión. Aunque yo puedo estar equivocado y lo lógico es que uno vaya al Vaticano y su hijo de 12 años vaya con la equipación oficial del Rayo Vallecano. "Es que el niño es muy fanático del equipo del barrio", le dice el padre de la criaturita a Benedicto XVI, que no se entera de nada y sonríe mientras le ordena a la guardia suiza que saquen a aquellos impresentables del Vaticano lo antes posible.
Algo así debió suceder en el Metropolitan. Los Obama sonreían, quizá demasiado, mientras les hacían la foto con las niñas del presidente de... ¿Transilvania?. La verdad es que la cosa tiene poca gracia. ¿Qué imagen proyectamos como país si las hijas de nuestro máximo mandatario van vestidas como fantoches en un acto oficial?. ¿Acaso se puede confundir lo público y lo privado hasta el punto de hacernos creer que esta foto puede considerarse "normal"?. Y por continuar con las grandes incógnitas, ¿por qué Sonsoles eligió también el negro?, ¿por qué no lo acompañó con unos implantes de pelo largo liso con mechón blanco incluido para redondear el total look Adams que parecía ser la intención de los Rodríguez Espinosa?.
Entre esto y la revelación cósmica, que diría la Pajín, con la que nos premió Rodríguez al afirmar que "la culpa de la crisis es del cambio climático", uno empieza a pensar que el vestuario de las niñas lo eligió el propio padre, previa ingestión de algún tipo de psicotrópico.
La foto es de aquí.


